Castelló encarga a ImpactE estudiar su potencial fotovoltaico y un mapa solar para impulsar un plan de autoconsumo y comunidades energéticas

Fotografía de varios edificios de Castellón

La Concejalía de Transición Ecológica del Ayuntamiento de Castelló ha confiado en ImpactE para realizar un estudio del potencial fotovoltaico del municipio y desarrollar un mapa solar, como base para definir un plan de impulso del autoconsumo que permitan abastecer al conjunto de los edificios públicos de la ciudad y promover la creación de comunidades energéticas locales, abiertas a la participación de pymes y hogares..

Durante el próximo trimestre, llevaremos a cabo los estudios técnicos sobre el potencial fotovoltaico de toda la ciudad, analizando cada uno de los inmuebles y de forma sectorizada, por barrios y áreas productivas. A partir de esta información, se va a diseñar una estrategia de autoconsumo municipal para abastecer a todos los edificios públicos de energía solar fotovoltaica y alcanzar los objetivos planteados de la forma más eficiente, sostenible y con la mayor cobertura.

Además, se elaborará un mapa solar interactivo, de acceso para toda la ciudadanía, en el que se podrá consultar el potencial fotovoltaico de cada inmueble de la ciudad.

“La crisis climática y la inflación por la invasión de Ucrania ponen de manifiesto la necesidad de acelerar la transición energética para reducir la factura de la luz y la pobreza energética y disminuir el impacto ambiental. Con este este trabajo, queremos tener un diagnóstico para promover un Plan de Autoconsumo Municipal que adapte a Castelló a los retos de la transición ecológica y el cambio climático”, destaca el concejal de Transición Ecológica, Fernando Navarro.

En esta línea, resalta que esta propuesta se enmarca en la estrategia del Pacto de Alcaldes por el Clima y la Energía, que tiene el compromiso de reducir en un 55% las emisiones de CO2 en el horizonte 2030.

El plan municipal de autoconsumo de energía fotovoltaica busca generar impactos positivos directos en términos económicos, con una importante reducción del gasto anual, en un momento en el que el precio de la energía está en máximos históricos; medioambientales, dado que se trata de fuentes renovables y de proximidad, y sociales, por un lado, liberando recursos públicos que pueden destinarse a otros programas y acciones en beneficio de la población y, por otro, facilitando el acceso a energía más asequible a familias en situación o riesgo de pobreza energética.